me cambias espejitos por cartílagos de noche. te doy mi oro articulado, mis monstruos de jade, mis pétalos de bronce. todo tan sólo por mirarme, por verme reflejada, por encontrar mi propio rastro más allá del cristal plateado que resume mi engranaje.
27 septiembre 2005
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
3 comentarios:
oh... qué bonito pedazo de cielo!
vaya engranaje, bella manera de nombrar la búsqueda... besos para vos, a distancia...
Ok, ok, los pétalos y el oro, podría ser. Los espejos y los monstruos -especialmente por ser de jade- los puedes guardar (es un color que no combina con mi piel). Ahí van mis presentes, pero no te confíes, no acostumbran reflejar tus ojos, esos, de color miel.
Publicar un comentario